El Ministerio de Cultura acaba de poner en marcha Geocultura, un mashup con Google Maps que coloca sobre el mapa los Archivos, Bibliotecas, Museos, el Patrimonio de la Humanidad y otros equipamientos culturales.
Incorpora un buscador por localización o por denominación, que hace que sea muy sencillo buscar lo que necesitamos.
Los equipamientos se distribuyen en capas, de modo que se mostrarán sólo aquellos cuya capa tengamos activada.
En los días previos a la publicación del disco Mr.Tambourine Man Roger McGuinn y David Crosby pasaban buena parte de su tiempo libre contemplando los aviones que pasaban sobre sus cabezas, al aterrizar en el aeropuerto de Los Ángeles. De su pasión por los aviones nació incluso una canción, titulada The Airport Song, grabada en 1964 y disponible en el disco Preflyte (recuperación de sesiones inéditas de aquella época) publicado en 2001.
Solían aparcar su coche en la carretera que pasa bajo la ruta de aproximación de los aviones que aterrizan en la pista 25 del aeropuerto, y se quedaban allí horas y horas experimentando “sensaciones supersónicas”. Esa pasión por los aviones se reflejaría después a lo largo de la discografía de los Byrds en varias canciones de temática aérea o espacial: Mr. Spaceman, 2-4-2 Foxtrot y Eight Miles High (5th Dimension), Space Odyssey y Universal Mind Decoder (The Notorious Byrd Brothers), CTA-102 (Younger than yesterday), etc. Especialmente se nota en el tono general de estos tres álbumes mencionados, donde el sonido de la guitarra de 12 cuerdas de McGuinn proporciona un ambiente denso que imita en muchas ocasiones el sonido “supersónico” de los reactores.
En 2-4-2 Foxtrot, también conocida como The Lear Jet Song, se incluye el ruido de aviones durante todo el tema. Comienza con la puesta en marcha de los motores, a la que sigue el arranque de la música mezclado con conversaciones de radio de los pilotos. Finaliza con el fade que podemos escuchar cuando un avión que vuela bajo pasa sobre nuestras cabezas.
Además, la caja de cuatro discos de rarezas y versiones publicada en 1990 por el grupo deja bien claro esta afición de los Byrds: cada uno de los cuatro discos se titula: We Have Ignition, Cruising Altitude, Full Throttle y Final Approach. O lo que es lo mismo: Ignición, Tomando altitud, A todo gas, y Aproximación final. Más claro el agua.
Carmensita es el nuevo video de Devendra Banhart, en plan Bollywood y protagonizado por su novia, la actriz Natalie Portman.
Devendra Banhart es uno de mis músicos favoritos de los últimos años por lo original de sus propuestas, que mezclan eso que ahora llaman “nuevo folk americano” con ritmos latinos. De hecho la letra de está canción está en español, eso sí, con acento yankee.
Knol, el proyecto tipo Wikipedia de Google, se encuentra ya en abierto y listo para que podamos empezar a publicar nuestras colaboraciones. Lo cuenta Cyberfrancis en Genbeta.
Knol pretende ser una alternativa a la Wikipedia, con más control por parte de los autores de los artículos, y con una previsión futura de retribución por medio de Adsense, lo que la hace más atractiva para los editores, pero menos altruista. El tiempo dirá si el modelo es válido.
Cualquiera con una cuenta de Google puede acceder como editor. De hecho, nada más loguearnos ya incorpora nuestro perfil de Google y podemos empezar a escribir. Para cada artículo debemos configurar una serie de opciones referentes al modelo de colaboración, el tipo de licencia que tendrá, y alguna cosita más.
Lo seguiremos de cerca una temporada y, si el tiempo lo permite, iremos publicando cosas allí.
El País ha sacado una serie de widgets con contenido de varias de sus secciones, que podemos agregar a nuestra página de inicio de iGoogle, Netvibes o Live, así como integrarlos en el sidebar del blog o en cualquier página web.
Personalmente no me gusta incrustar este tipo de widgets en el blog, a fin de cuentas quien viene aquí creo que viene a leer el blog, y si quisiera leer El País se iría a la web de El País. Además ralentizan la carga del blog y no aportan demasiado. Eso sí, a El País le interesa ofrecer esa posibilidad porque se aseguran tráfico redirigido.
Pero en cualquier caso no está mal la iniciativa. En poco tiempo han pasado de ser un periódico online de pago a ofrecer sus contenidos gratis por medio de widgets.
Hace algún tiempo ya que el Aeropuerto de Asturias se llama sí, simplemente “Aeropuerto de Asturias”. Se preguntarán entonces a que viene este post y su título enigmático. Pues bien. Últimamente la prensa asturiana y nacional han empezado a referirse al aeropuerto como “Santiago del Monte” (véase por ejemplo este artículo de La Voz de Asturias).
Les confieso que, aunque soy asturiano y vivo en Oviedo he tenido que acudir a la Wikipedia para saber el por qué de esa denominación. Al parecer es porque, cosa que desconocía, el aeropuerto está situado en terrenos de la parroquia de ese nombre. Bien, ningún problema con eso.
El problema, ciertamente, lo van a tener los viajeros y turistas que vengan a visitarnos. ¿Por qué? Pues porque aquí nadie sabe donde está el aeropuerto de Santiago del Monte. Si vienen por Asturias hagan la prueba. Pregunten a cualquiera que se les cruce por la calle y verán como se le queda cara de tonto. Ahora bien, si preguntan por el Aeropuerto de Ranón seguro que todo el mundo lo conoce. Que así es como le hemos llamado aquí de toda la vida.
No tengo nada contra Santiago del Monte, ni mucho menos, pero sí contra esa absurda manía de cambiar los nombres oficiosos de los sitios para que queden más chic o snobs o lo que sea. Si Ranón suena mal, pues nos aguantamos, que para eso es nuestro.
Ayer se publicó también en la AppStore la aplicación de pago TouchFS (cuesta 11,99 euros). Lo que hace es montar el iPhone como un disco duro en cualquier Mac o PC con Windows o Linux, y darnos la posibilidad de enviar o recuperar archivos, así como de navegar por las diferentes carpetas que creemos.
Además no es necesario tener el iPhone conectado mediante el cable al ordenador, porque también podemos acceder a el mediante Wi-fi y protegerlo con contraseña. Es interesante además que TouchFS nos permite ver en el iPhone algunos tipos de archivos como los PDF, documentos de texto, imágenes y html.
Aunque me parece un poco caro para una aplicación iPhone, todavía estoy dudando si comprarlo o esperar a que salga la aplicación gratuita (eso espero) DataCase que les comentaba el otro día y que hará casi lo mismo.
Me levanto con una buena noticia: la aplicación de WordPress para el iPhone ya está disponible en la AppStore. Acabo de instalarla y la satisfacción no puede ser mayor, ya que tiene más de lo que esperaba. Evidentemente no es la panacea, pero si que nos ayudará a publicar posts de manera más sencilla.
Veamos, podemos dar de alta todos los blogs que queramos. Tenemos acceso a editar los últimos 30 posts (o el número que especifiquemos en las opciones). Podemos escribir nuevos posts asignándoles de manera sencilla las categorías, tags, e incluso insertar fotos tomadas con la cámara del iPhone. Hasta ahora la única manera de publicar una fotografía desde el teléfono era subiéndola a Flickr, tal y como explicaba Antonio. Pero eso ya no será necesario con esta nueva aplicación.
Una cosa que no me convence es que los borradores sólo se almacenan localmente en el iPhone y no se envían al blog. Así que sólo podemos publicar. Tenemos también una opción de Preview, para comprobar que nuestro post queda bien, e incluso podemos editar la fecha de publicación y asignar contraseñas a los posts privados.
Aparte de eso, nada más. Pero por ahora a mi me es suficiente. ¿Qué le falta? Pues poder gestionar comentarios, usuarios, plugins y opciones. Pero para eso podemos usar el navegador web no? De lo que se trata es de facilitar la publicación de posts, y creo que ahí WordPress ha dado en el clavo con esta aplicación.
Según un científico ruso hay una nueva y demoledora amenaza para el cambio climático que lo aceleraría sin posibilidad de que pudieramos ponerle freno. Con la progresiva desaparición de los hielos árticos se liberarían también 500 mil millones de materia orgánica prehistóricaque han permanecido congelados desde tiempos antediluvianos.
Todo ese material, millones de animales existentes bajo los hielos, comenzarían a descomponerse emitiendo miles de millones de toneladas de CO2. ¿Qué podríamos hacer entonces? Parece que la cosa empieza a ponerse fea de verdad.